El Señor Alzum Borg, parte I
Cuento
Por
Adolfo A. Gordillo R.
El hombre salió de su casa y se dirigió a su trabajo. En el camino se encontró con un grupo de gansos que atravesaban la carretera en dos filas. Se detuvo mientras ellos pasaban. Entonces comenzó a llover torrencialmente, a pesar de ello, los gansos continuaron pasando en lo que parecía una fila interminable.
De pronto, el hombre pudo distinguir, a pesar del estruendo de las gotas al chocar en el techo de su auto y los vidrios, unos golpes de alguien que trataba de llamar su atención en la ventana; como era tal la cantidad de agua que resbalaba por ella, y él no alcanzaba a distinguir quién llamaba, decidió bajar un poco el vidrio…entonces uno de los gansos se aproximó a él, y con voz aguda le dijo: “Señor, este aguacero terminará por inundar este camino, lo cual representa un grave peligro para usted, por favor, tan pronto como detenga el desfile, usted sírvase adelantar de inmediato, y le aconsejo alejarse lo más pronto que pueda de este lugar” y procedió a atravesarse en medio de la vía. Con un fuerte silbido logró que la doble fila de gansos se detuviera.
El hombre hizo caso, y de inmediato aceleró a fondo, pero el auto no quería moverse. Entonces el ganso silbó de nuevo, esta vez dio tres silbidos cortos y uno largo, de inmediato se aproximaron unos diez gansos que rodearon el auto, y empujando y halando de diferentes puntos lo lograron sacar de un bache donde había caído, y así pudo el hombre retirarse de aquel lugar.
Unos cuantos kilómetros más adelante, la lluvia había amainado. Un esplendoroso sol iluminaba los verdes campos por los que serpeaba la carretera y el hombre decía para sí: “Gracias a esos gansos no me quedé atrapado allá atrás en ese diluvio…” de pronto piso el pedal del freno con violencia “¿pero qué estoy diciendo? Que me habló un ganso, que una decena de ellos sacaron mi auto de un barrizal…¿acaso me he vuelto loco? Estoy creyendo en historietas cómicas…nooo seguramente me habré quedado dormido manejando, a Dios gracias no me estrellé… sería que ayer me comí algo que no me cayó bien… en fin… restémosle importancia al asunto,” dijo para sí, y puso de nuevo en marcha su vehículo… Así siguió la carretera como de costumbre y tomó la bifurcación hacia las instalaciones de FORUM, donde trabajaba desde hacía aproximadamente seis años. Al principio no percibió nada extraño, pero a medida que se aproximaba al lugar, notaba que la vegetación invadía la carretera como si por ese camino hubiera transcurrido mucho tiempo sin ser transitado por vehículo alguno…
La máxima sorpresa la recibió, cuando al dar aquella vuelta del camino, donde normalmente aparecían de forma repentina las bellas y lujosas instalaciones de FORUM, apareció frente a él una serie de ruinas invadidas por la vegetación, muros derruidos, la reja caída y oxidada, las instalaciones convertidas en guaridas de animales salvajes. El hombre se apeó del auto y empezó a llamar a voces… a nadie llamaba en concreto pues pensaba que había extraviado el camino y llegado a otro lugar, aunque, en ese caso las cosas no encajaban en ese cuadro… porque el paisaje, la topografía del terreno, excepto por aquello que se dijo de la vegetación invadiendo la carretera, eran los habituales. Sólo el eco respondía a sus voces… al acercarse encontró pedazos del gran letrero FO…desgarrones..M “aquí debía estar la caseta del vigilante… allí la entrada a las oficinas, a la derecha la planta, aquí la cinta transportadora…” todo estaba cubierto de herrumbre o caído, pero todo en su lugar ¿”Qué ha ocurrido del viernes en la tarde a hoy lunes”?
“¡Será otro sueño como el de los gansos!?” Recorrió corriendo la extensión completa de FORUM, llamando ahora sí, por sus nombres y a gritos a sus compañeros y conocidos… solamente le respondían los ecos y los ruidos de los animales que , habiendo construido allí sus madrigueras, huían despavoridos de ese lunático que corría de lado a lado profiriendo gritos y moviendo cosas a diestra y siniestra…
Por fin, pensando que algo muy extraño y anormal estaba ocurriendo en ese lugar, el sr Alzum regresó corriendo al lugar donde había dejado su auto, sin dejar de sentir un sobresalto cuando le pasó por su mente el pensamiento, de que, en el orden en que estaban ocurriendo las cosas, tal vez ya no lo encontrase, o lo encontrase convertido en una ruina… Así que dejó escapar un largo suspiro de alivio al encontrarlo en el lugar y en el estado en que lo había dejado… aspiró aire profundamente y solamente lo soltó cuando escuchó el ronroneo del motor al ponerse este en marcha…
Tomó lo más rápido que pudo el camino de regreso… Cuando se estaba aproximando al sitio donde “soñó” con los gansos notó otra anomalía…
(este cuento continuará…)

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